viernes, 19 de junio de 2015

CRIMEN DE ANTILLANCA: Perito bioquímico confirma muestra genética en patrullero que podría ser de Julián

Por Iván Marín, militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)

Por si a alguien le quedaba alguna duda: no fue coma alcohólico, lo asesinaron

A las nueve y veinte de la mañana comenzó la decimoprimera audiencia del segundo juicio por el asesinato de Julián Antillanca, por el cual están siendo juzgados policías de la Comisaría Cuarta. La clave del día estuvo en las declaraciones de peritos científicos que echaron luz sobre cuestiones objetivas que hacen a la causa, como por ejemplo rastros de ADN en un patrullero, que con muchas probabilidades podrían ser de Julián.

Por ausencia de la abogada Verónica Heredia, que se encontraba junto a Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, en la audiencia por el pedido de habeas corpus que realizó para el día de la fecha en la que pide que funcionarios declaren por la desaparición de su hijo en la última dictadura militar. Entre los citados a declarar se encuentran jefe del Ejército, César Milani y el ministro de Defensa, Agustín Rossi. En su reemplazo estuvo el reconocido abogado Eduardo Hualpa.

El primero en prestar testimonio fue el doctor en Ciencias Biológicas Daniel Corach. Lo realizó mediante una accidentada videoconferencia vía Skype, que se vio malograda en varias oportunidades hasta finalmente se realizó con un teléfono celular que disponía la sala. Amplificaban con equipo de sonido que incluía micrófono, mientras aparecía la imagen del perito en un proyector.

Corach, que se encontraba en la Facultad de Farmacia y Bioquímica, en particular en el Servicio de Huellas Digitales, del cual es director, fue el encargado del estudio de muestras del patrullero que se sospecha utilizaron para arrojar a la calle Patagonia el cuerpo de Julián. El bioquímico expresó que desde el lugar que dirige se han realizado alrededor de trece mil estudios sobre el tema y que ofrecen sus servicios a la Corte Suprema de Justicia de la Nación desde 1993.

El doctor comenzó su exposición relatando que el perito designado por la provincia del Chubut “trae una serie de evidencias, que son en general algunas piezas de vehículo y otros objetos, que son seleccionados en el laboratorio, entre ellos una serie de hisopos que oportunamente fueron tomados de dos vehículos, y se procedió al análisis del material”. Agregó que “la única muestra que arroja algún resultado de interés es la denominada 38 si mal no recuerdo, en la que se encuentran perfiles mezclados atribuibles al menos a dos individuos. Y en esta muestra lo que vemos es que si bien en forma completa no podemos identificar al perfil ni de la víctima ni de ninguno de los sospechosos, podemos ver que hay una gran coincidencia de marcadores entre la víctima y el sospechoso, tanto en marcadores de identificación como en los marcadores de linaje como lo son los marcadores de cromosomas masculinos, el cromosoma Y”.

Explicó para la mayoría de los presentes de qué se trata este tipo de análisis: “A partir de una muestra determinada se obtiene una cantidad de material genético, de ADN, a la que uno le puede hacer diferentes preguntas. Para ello vamos a usar sistemas que ponen de manifiesto marcadores de herencia biparental, que serían marcadores identificatorios. Y si usamos marcadores de cromosomas Y, con otra muestra de lo mismo que hemos obtenido, lograremos información referente al linaje paterno”. Es decir, son dos procedimientos complementarios: uno para certificar quiénes son los padres del sujeto en cuestión, lo que se conoce como marcadores autosómicos, y el otro para identificar el linaje paterno, conocido como “cromosoma Y”.

Describe que para el caso del cromosoma autosómico se encuentran presentes nueve de dieciséis marcadores el perfil coincidente con el de la víctima, y que en el caso del cromosoma “Y” es prácticamente completo. Ello le permite concluir que “el perfil genético identificatorio podría con cierta razonabilidad corresponder al de la víctima”. También pondera que “lamentablemente la calidad de los resultados es tal que no permiten ni permitía en aquel momento hacer una ponderación estadística de los resultados dada la complejidad de los perfiles.

Daniel Corach vía Skype

Uno de los pasajes más interesantes de su exposición fue cuando lo interrogó el abogado defensor Fabián Gabalachis (FG), que obviamente buscaba hacerle decir al bioquímico que era improbable certificar que las muestras perteneciesen a Julián:

-FG: ¿El perfil que usted observó le conlleva a una solución concluyente respecto de la identidad de la víctima?

-DC: Lamentablemente, dadas las características del perfil, no se logra asignar un valor estadístico a la prueba. Lo cual determina que uno debe ser extremadamente cauteloso, si bien lo que evaluamos en los perfiles sería muy razonablemente vinculable con la víctima. Lamentablemente en aquel momento, en el 2011, los sistemas de cálculos disponibles no permitían una aproximación un poco más dura al respecto. Tal vez en este momento uno podría llegar, pero sería replantear nuevamente toda la parte de análisis. Lo cual está fuera de mi decisión. De cualquier manera creo que es una evidencia bastante sólida que sugiere que ese material podría haber provenido de la víctima (…)

-FG: ¿Esta pauta de razonabilidad que usted indica lo podemos traducir en aseverar con certeza de que esto es así o nos alejamos?

-DC: El problema es que la conclusión certera sería realmente el establecimiento de un valor. Plantear un índice de verosimilitud que sea realmente concluyente. El problema que tenemos es que para eso necesitamos tener una información muy clara a partir de los marcadores de herencia biparental, es decir los autosómicos, que son los marcadores que identifican a un individuo. En este caso si bien tenemos nueve de dieciséis marcadores coincidentes exhibiendo idéntico genotipo, existen otros elementos que de alguna forma oscurecen el resultado. Razón por la cual no nos permite hacer una ponderación estadística completa y que sea realmente de peso en la causa. El problema básico es que los niveles de amplificación han sido bajos, que el grado de degradación en la muestra es considerable, y por lo tanto debemos ser muy cautelosos antes de emitir una ponderación que podría llegar a ser incriminante. Básicamente es un indicio que yo considero bastante potente, pero no se los puedo plantear como un valor estadístico definido.

-FG: Corríjame si este razonamiento es equivocado. ¿Esta combinación que usted ha hecho referencia de marcadores autosómicos que son nueve sobre diecisés y conjuntamente con lo que se ha manifestado de los cromosomas sexuales impiden la identificación concreta de un individuo?

-DC: Realmente no. Porque tenemos por un lado el perfil prácticamente completo para todos aquellos marcadores que amplificaron en la evidencia. Eso ya es un indicio que Antillanca víctima, o algún Antillanca de la familia por vía paterna podrían haber estado presentes. Pero si a esto lo combinamos con la información que vemos entre todo ese complejo perfil que tenemos en la evidencia autosómica de la muestra 38 podría reforzar que efectivamente podría haber estado presente. Pero las características técnicas que se logran no nos permite ponderarlo estadísticamente.

Hualpa le consulta cómo sería en la práctica volver a realizar dichos análisis, a lo que el bioquímico responde que “básicamente sería analizar nuevamente desde el punto de vista estadístico todos los resultados. No habría que hacer ningún tipo de análisis experimental adicional, y llevaría un tiempo considerable, un par de meses tal vez".

Respecto del particular el abogado por la querella nos dijo que “lo que quedó claro es que el doctor Corach, que es una eminencia en materia de genética aplicada a la investigación criminal, con los cuidados máximos que se pueden tomar, incluso considerando un margen de error para no incriminar a nadie con pruebas suficientes, dijo que era una prueba de peso, una prueba muy importante el aporte de Antillanca a la muestra que analizaron en la parte posterior del vehículo policial”.

César, el padre de Julián, consultado sobre el procedimiento de secuestro del susodicho patrullero, advirtió que “creo que fue sobre fin de año (2010). Lógicamente este auto había sido deliberadamente higienizado porque como ocurre con el caso de Julián debe ser siempre igual”. Incluso, amplía denunciando que “en este caso también estuvo el aparato de impunidad funcionando porque el primer auto que se presentó como que había estado esa noche trabajando era un auto que estaba fondeado en la Comisaría Seccional Primera de Trelew. Después con una diligencia nueva se certifica  cuál era el auto que esa noche había estado en el Comando Radioeléctrico asignado a la Seccional Cuarta”.

El siguiente testimonio estuvo a cargo del comisario inspector Claudio Fernández, quien se encargo, entre otras cosas, de realizar tareas de peritajes en el lugar donde fue hallado el cuerpo de Julián. De su extensa exposición, quizá lo más importante fue la ratificación de que el cuerpo de Antillanca fue arrojado por alguien, es decir, que llegó ya muerto o inconsciente.

Claudio Fernández, comisario inspector

Finalizaron la audiencia dos bioquímicos que trabajan para criminalística, que fueron los que tomaron las muestras de sangre que luego analizara Corach. Sobre estas declaraciones Hualpa expresó que dijeron que encontraron “una faja de clausura que aparece rota cuando ellos empiezan a trabajar con el auto. La defensa insistió por ese lado con los dos testigos, evidentemente adelantando que van a plantear la invalidez de la prueba de sangre”, aunque ve muy difícil que logren tal cometido. Hoy a las ocho y treinta de la mañana continúa el juicio. Allí estaremos.

jueves, 18 de junio de 2015

CRIMEN DE ANTILLANCA: Testigos vieron a policías golpear a Julián y arrojar su cuerpo

Por Iván Marín, militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)


Jorgelina Domínguez

La décima audiencia del segundo juicio por el crimen de Julián Antillanca, donde hay cinco policías acusados por su asesinato y encubrimiento llegó como una de las más esperadas. En la mismas dos testigos detallaron dos momentos importantes para la investigación del caso: el primero es cuando ven a policías en la Rotonda 5 de Octubre golpear a Julián; en el segundo, otra testigo observa cómo arrojan su cuerpo desde un patrullero a la calle Patagones, en el barrio UPCN.

La jornada comenzó a las nueve de la mañana con el testimonio de Daiana Monsalves, hermana de Brenda, quien declaró antes de ayer y cuya crónica podés leer haciendo click acá. Empezó relatando cómo fue que llegaron al boliche Ku, el momento en que su hermana le presenta a Julián, con quien ambas toman unos tragos, los incidentes afuera del boliche entre Bruno Toledo y Lucas Urbano. Daiana dijo que cuando regresa a buscar a su amigo Lucas Soto a Ku emprenden camino rumbo a la avenida Irigoyen. Primero pasan por afuera del boliche Místico donde observan varias escaramuzas entre diversos grupos, lo que provoca que decidan quedarse un rato hasta que se calme la situación. Luego arrancan otra vez de regreso a casa. Al pasar por la Rotonda 5 de Octubre Daiana observa que tres policías hombres y una policía mujer tienen en el piso a un pibe. Uno de los efectivos le apastaba la cabeza, otro lo tenía entre las piernas y un tercero le pegaba con la cachiporra. La policía estaba algunos metros alejada ahuyentando a los transeúntes. Producto de la indignación Daiana le grita cosas a los policías para que dejen de golpear al pibe, pero recibe la amenaza de la mujer policía y salen corriendo con Lucas. Llega a casa de su hermana Mariana y le cuenta a su padre lo sucedido. Se va a dormir. Al tiempo su padre le dice que el pibe fallecido es hijo de un letrista que él conocía. Daiana dijo estar confundida por la situación, pero luego recuerda que el pibe agredido por la policía tenía la misma vestimenta que el chico que le presentó su hermana en el boliche, por lo que dedujo que era Julián. Durante su conmovedor relato hubo que hacer un impasse porque rompió en llanto al recordar lo horrendo de la situación, pero en particular ante el hostigamiento insensible de los abogados por la defensa Fabián Gabalachis y Héctor Castro, quienes volvían una y otra vez sobre preguntas que ella respondía de manera clara y sin contradecirse.


Daiana Monsalves rompe en llano ante el acoso de las preguntas de la defensa

Luego de un cuarto intermedio de aproximadamente una hora, presta declaración Ezequiel Gajardo. Dice que llegó al boliche alrededor de las tres de la mañana, pero aproximadamente a las cuatro y treinta lo expulsan por un incidente en los baños. Allí afuera conoce a Walter Torres, quien le convida un trago, le cuenta que también lo echaron y que se lastimó la mano cuando intentó treparse a la terraza para volver a ingresar al local bailable. Pasan unos minutos y se vuelven a casa en una camioneta que él manejaba. Dejá a Walter en Musters y Michael Jones, luego pasa aproximadamente diez minutos por lo de un amigo y se va a su casa. En su declaración no se encontraron contradicciones respecto de la que realizó Walter ayer, sin embargo la defensa intentó confundirlo trayendo a colación el secuestro que sufrió su camioneta al día siguiente de la muerte de Julián, incluso tirando el rumor si en algún momento se pensó en que haya atropellado esa noche a Julián. Ezequiel no mostró inconvenientes en descartar esa posibilidad.

Jorge Abraham dándole indicaciones a la defensa


La última testigo en declarar fue Jorgelina Domínguez. Empieza el testimonio explicando la relación con su amiga Gabriela Bidera, a quien dice conocer de toda la vida. Dice que hace aproximadamente un mes Bidera había ido a vivir a su casa junto a sus hijos. Deciden salir ambas a bailar al boliche Místico, alrededor de las cinco de la mañana se cruzan allí a Julián, a quien Gabriela le presentó aproximadamente un mes atrás en la plaza Independencia. Antes del cierre del boliche Gabriela recibe un mensaje de texto que le indicaba que su hermana se encontraba con su novio en el barrio Etchepare. Bidera le cuenta a Jorgelina que sospechaba que hacía un tiempo este chico la engañaba con su hermana. Deciden ir a ver si era verdad. Salieron por la parte de abajo del boliche, la calle de ripio, hasta llegar a Irigoyen. Estuvieron en un parquecito cercano al lugar, luego de caminar unas cuadras, toman por Rivadavia. Durante todo este tiempo venían a los gritos y haciendo barullo. En un momento ven un patrullero que toma por Rivadavia en contramano y dobla en Patagones. Ambas se esconden atrás de un árbol pensando que alguien las había denunciado por el ruido y por ende el patrullero vendría por ellos. El coche se detiene enfrente a la vereda donde estaban ellas escondidas. Se baja un policía, se para atrás del auto, observa si hay movimiento cercano a la vista y llama al conductor para que salga. Abren la puerta de atrás del lado del conductor, sacan un cuerpo y lo tiran a la calle. El auto se retira. Ellas se acercan y observan que era Julián. Tenía el rostro desfigurado. No llaman a la policía ni a la ambulancia porque no tenía sentido, ellos lo habían tirado. Deciden cambiar de recorrido y vuelven a su casa del barrio Unión.

Respecto de esta situación se produce un contundente intercambio entre la fiscal Mirta del Valle Moreno y Jorgelina:

- ¿Recordás si participaste de una diligencia de reconocimiento de personas?
- Sí,
- ¿Reconociste a alguno?
- Sí.
- ¿Te acordás de quién?
- Del policía que se bajó primero.
- ¿Te acordás del nombre?
- Solís. Es el que se para atrás del patrullero y se queda vigilando que no haya nadie.

Risas de los acusados ante las declaraciones de Jorgelina

Sobre el final del debate, es decir, luego que la querella y la defensa hicieran sus respectivas preguntas, la fiscal solicita ir a reconstruir esta escena al lugar de los hechos. El Tribunal da lugar al pedido y otorga un cuarto intermedio hasta aproximadamente las catorce treinta de la tarde. Sobre el particular, César, papá de Julián, señaló que “el reconocimiento fue determinante porque puso en situación a los jueces de cuál fue el recorrido y cómo Jorgelina reconoce delante de ellos a Solís como el que se baja del asiento del acompañante del patrullero”.

Hoy a las ocho y treinta de la mañana continúa el juicio. En principio deberían declarar la madre de Jorgelina, Lucas Urbano y algunos bioquímicos, entre ellos quien reconoce linaje de Julián en un patrullero. Será otra jornada importantísima para que este crimen no quede impune. Allí estaremos.

miércoles, 17 de junio de 2015

CAUSA ANTILLANCA: declararon los amigos de Julián y el Tribunal dio otro guiño a la impunidad

Por Iván Marín

Walter Torres

Treinta minutos más tarde de lo estipulado, a las nueve de la mañana comenzó la novena audiencia del segundo juicio por el crimen de Julián Antillanca, donde efectivos de la Comisaria IV se encuentran en el banquillo de los acusados. En una decisión repudiada por la querella, el Tribunal en voto dividido aceptó un pedido de la defensa para constrastar testimonios entre el juicio que se está llevando a cabo y el que el Superior Tribunal de Justicia declaró nulo.

Como ocurrió en todas las jornadas precedentes, el Tribunal comunicó desperfectos técnicos, esta vez para registrar en formato video el debate, por lo que solo habrá copias en audio de la audiencia. Declararon amigos que estuvieron en el boliche la noche que asesinaron a Julián.

El primero en prestar testimonio fue Walter Torres, quien comenzó su relato expresando que antes de ir al local bailable hicieron la previa en su casa junto a Julián y Javier Torres, su hermano. Aproximadamente a las tres de la mañana parten del barrio San Carlos, donde se localizaban, rumbo al boliche Ku. Alrededor de las cuatro y media suben los tres a la terraza a fumar, donde se encuentran con otro amigo, Lucas Daniel Soria. Desde allí se percatan de una gresca en inmediaciones del lugar, donde ven a policías golpear a algunos jóvenes. Walter dijo que le lanzó a los efectivos la botella de vidrio con vino que tenía en la mano para que dejen de golpear a los pibes. Inmediatamente aparecen los patovicas del local y lo sacan a él, a Daniel y Julián, aunque Daniel logra quedarse en el boliche porque conoce a una persona relacionada al mismo. Con el paso de los días Walter se enteraría que los pibes folpeados fueron los hermanos Aballay. Una vez afuera se encuentra con Mauro Gastón Limarieri, amigo de ambos, que recién llegaba al lugar. Le hacen ir a buscar las dos consumiciones que incluía la compra de la entrada al lugar y que ambos aun no habían utilizado. Vuelve con dos tragos, al rato Walter y Julián deciden ingresar al boliche trepando por una pared que da a la terraza. Julián lo logra, pero Walter se lastima la mano y no consigue subir. Vuelve a inmediaciones de la puerta, donde conoce Ezequiel Gajardo, que le dice que lo puede acercar a su casa ya que vive en Barrio Sur, y le queda de pasada. Ambos regresan en una camioneta roja conducida por Ezequiel, y Walter se baja en la intersección de Musters y Michael Jones. De allí camina a su casa. Al otro día se entera del fallecimiento de Julián.

El relato de Javier es similar al de su hermano hasta antes de separarse. Javier recuerda que cuando ingresó Julián nuevamente al boliche le dijo el motivo por el cual su hermano no logró treparse. Se quedan bailando y tomando unos tragos, luego dan algunas vueltas por el local y en un momento pierden de vista a Julián. Salen del boliche aproximadamente a las cinco y treinta y se reúnen en grupo, donde estaba Julián. Daniel Soria, que había ido al boliche con otro grupo donde se encontraba Ezequiel Ramírez, más conocido como “El Colo”, le comunica que ellos dos se irán caminando en busca de un taxi. Javier, Gastón y Nadia, que era parte del grupo, se encuentran con Bruno Toledo, amigo también de ellos, quien se mostró preocupado porque decía que un pibe lo quería golpear porque estuvo adentro del boliche con Brenda Monsalves, se trata de un tal Lucas Urbano. Debido a ello deciden irse rápido del lugar cortando camino por barrio San Benito. Julián, alrededor de las seis de la mañana, les dice que él alcanzaría a Daniel Soria y a “El Colo” para volverse en taxi. Javier, Gastón, Nadia, Bruno, Brenda y Daiana, hermana de esta última, se retiran. Daiana a las dos cuadras decide volver. El resto del grupo camina hasta calle Capitán Murga, doblan por Pellegrini hasta Cambrin. Allí Brenda y Bruno continúan, y Javier, Gastón y Nadia doblan hacia la izquierda y se toman un taxi en la parada que está frente a la Escuela N 53. Al otro día se entera del fallecimiento de Julián.


Javier Torres


Luego de un cuarto intermedio de aproximadamente treinta minutos, presta testimonio Gastón Limarieri. Comienza describiendo que llegó al boliche aproximadamente a la cuatro y media de la mañana y allí se encuentra con Julián y Walter, que los habían echado hacía unos minutos. Saca las consumiciones. Relata que al poco tiempo lo vuelve a ver a Julián otra vez adentro, pero que lo pierde de vista hasta que lo encuentra a la salida del boliche. Su descripción de los hechos a partir de ahí es similar a la de Javier. Dice que cuando regresan en taxi se baja en la casa de este último, y de ahí camina a la suya aproximadamente una cuadra y media. Al otro día se entera del fallecimiento de Julián.

Lucas Daniel Soria dice que va en grupo a Ku. En la puerta de ingreso se encuentra con Walter, Javier y Julián. Luego los ve en la terraza. Cuando se produce el incidente y los patovicas los llevan a la puerta para echarlos, se cruza a Emanuel, el dueño encargado del boliche. Le dice que él no tiene nada que ver con lo que pasó, que vino con otro grupo y logra quedarse. Alrededor de las cinco y treinta de la mañana salen del boliche y lo ven a Julián sentado en una baranda. También se cruza con Javier y Gastón, a quienes les dice que se iba cono “El Colo” en busca de un taxi.  Pasan por la Rotando 5 de Octubre y caminan hasta inmediaciones de La Anónima de la Irigoyen. Allí él se toma una taxi a su casa y “El Colo” se va caminando a la suya. Al otro día se entera del fallecimiento de Julián.

La última testigo de la jornada fue Brenda Monsalves. Comenzó relatando que se juntó con su hermana Daiana y Lucas Soto, con quienes fue el boliche. Allí se cruzan a Julián y se lo presenta a su hermana. Toman algunos tragos las dos con Julián. Cuando sale del local bailable observa que Lucas Urbano le quería pegar a Bruno porque había pasado la noche con ella en el boliche. Dice que Lucas poseía un cuchillo de dimensiones importantes con el que amenazaba a Bruno. Se junta con el resto del grupo y deciden irse rápido caminando para evitar agresiones. Daiana da marcha atrás, y vuelve en busca de Lucas Soto para que no se meta en problemas. El resto del relato es similar al de Gastón y Javier. Se fue a su casa y al otro día va a lo de su hermana mayor, donde se encuentra también con Daiana, quien le cuenta que vio una pelea en la Rotonda 5 de Octubre. Le pregunta si en la pelea estaba Lucas, y Daiana contesta que no, pero que le pareció que era Julián, el chico que le había presentado un par de horas antes. Le dice que lo golpearon varios policías. 

La defensa integrada por Fabián Gabalachis y Héctor Castro plantea que observan contradicciones en la declaración que estaba realizando Brenda respecto de la que había efectuado en el primer juicio, en el año 2013. Solicita la posibilidad de constatar el audio de aquel primer juicio con lo que está declarando ahora. La fiscal Mirta del Valle Moreno y la abogada por la querella Verónica Heredia se oponen, aduciendo que aquel juicio fue declarado nulo por el Superior Tribunal de Justicia, por lo que aquellos testimonios carecían de valor jurídico. El tribunal solicita un cuarto intermedio.

Brenda Monsalvez

El tribunal da lugar al pedido de la defensa en fallo dividido. Su presidente Adrián Barrios y Marcelo Nieto de Biase votaron a favor del pedido de la defensa, y Darío Arguiano se opuso. Al respecto, Heredia nos dijo que “hicieron escuchar la parte que Gabalachi decía que había una contradicción, pero en realidad no era así”. Se refiere a una supuesta confusión de Brenda en lo que recuerda que le dijo la hermana respecto a los hechos que vio en la Rotonda 5 de Octubre. Heredia enfatiza que “quedaba claro en la declaración anterior, pero Gabalachis quería que se confundiera”.

Más allá de la declaración puntual donde se demostró que no hubo contradicción, la querellante se mostró indignada por la decisión dividida del Tribunal de validar declaraciones de un juicio declarado nulo. Denunció que le pareció una aberración jurídica, un absurdo, y que esto puede sentar precedente para el resto del juicio. Obviamente, de repetirse este recurso por parte de la defensa puede dilatar al infinito el juicio contrastando declaraciones que ya fueron declaradas nulas con las que se realizan en esta oportunidad. Claramente es un nuevo guiño a la impunidad por parte del Tribunal, que recordemos aceptó el pedido de suspensión de juicio a prueba para Gabriela Bidera, acusada de encubrimiento en este caso, por lo cual luego de purgar dos años de trabajo comunitario se le caería la acusación que pesa sobre ella.

El juicio continúa hoy a las ocho y treinta de la mañana con más declaraciones de los amigos de Julián que compartieron con él aquella fatídica noche. Allí estaremos.

lunes, 15 de junio de 2015

CAUSA ANTILLANCA. Lo atamo con alambre lo atamo: se suspende audiencia por desperfectos técnicos

Por Iván Marín

Durante el extenso y bochornoso cuarto intermedio para solucionar problemas con las computadora que registra las audiencias
 


La octava audiencia del segundo juicio por el crimen de Julián Antillanca en manos de la policía fue suspendida cerca de las once de la mañana por desperfectos técnicos en la computadora que toma el audio de los testimonios y por no contar la sede de Tribunales con otra sala donde puedan ingresar todos los familiares de los involucrados en la causa.  

Los dos únicos testimonios de la jornada fueron de agentes policiales vía videoconferencia. A las ocho y cuarenta horas comenzó a declarar el suboficial mayor comisario de la seccional segunda de Comodoro Rivadavia Juan Carlos Ñancufil, quien se desempeñaba como policía encargado de turno en la Comisaría IV al momento en que fuera asesinado Julián. Como sucedió en todos los casos anteriores, Ñancufil no recordó la mayoría de los datos fundamentales que se le consultaron.

Luego le tocó el turno al comisario de El Maitén José Luis Santillán, cuyo cargo en la noche que mataron a Julián era supervisor de servicios de la Regional Trelew. Santillán expresó que nadie de la Comisaría IV le comunicó de ningún incidente en la madrugada del 5 de septiembre. Aclaró que el encargado de turno tiene la obligación de comunicar todo tipo de incidente para que él se acerque a registrarlos para la institución. Se desprende de lo dicho que tampoco se comunicaron el comisario Sandoval ni ningún otro efectivo de la comisaría.

La abogada por la querella Verónica Heredia realizó un balance de los testimonios del día de la fecha, y señaló que “una vez más hemos escuchado dieciséis policías que de casualidad recuerdan su nombre y apellido, pero después nada más. Vamos a ver cómo valoran el recuerdo o no de los policías y ahora de los jóvenes (amigos de Julián) que se les exige por ahí una precisión en los relatos y en los recuerdos con una presión totalmente diferente al no me acuerdo del personal policial”.  En torno a la declaración de Santillán, expresó con indignación que en “una noche terrible que no solamente pasó lo de Julián sino lo de los hermanos Aballay, no haya existido ningún registro. Se terminó esa noche sin que la Comisaría IV informara ninguna novedad de ningún tipo. Esto es muy grotesco”.

Luego de un extenso cuarto intermedio de aproximadamente una hora debido a desperfectos en la computadora que toma los registros de los debates, y que el Tribunal dispusiera cambiar a una sala más pequeña, se decidió la suspensión de la audiencia porque se vería imposibilitado el ingreso de familiares de los imputados, y de los amigos y organizaciones que acompañan a la familia de Julián. Además la fiscal, nos dice Verónica Heredia, también pidió la suspensión debido a que “vienen a declarar los chicos, existe mucha cercanía con los imputados y van a declarar en contra de los policías”. Este bochorno de no contar con herramientas mínimas para realizar las audiencias ha sido recurrente en las ocho jornadas que lleva el juicio. Sobre el particular podés hacer click acá para ver un resumen de las mismas. Mañana continúa el juicio a las ocho y treinta de la mañana. Allí estaremos.

domingo, 14 de junio de 2015

CASO ANTILLANCA: Resumen de las siete audiencias del juicio y links de las crónicas

Por Iván Marín, militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)



El lunes primero de junio comenzó el segundo juicio por el crimen de Julián Antillanca en manos de la policía en el año 2010. Hasta el momento se realizaron siete audiencias, aunque le primera en realidad pasó a un cuarto intermedio de tres días cuando la defensa de los acusados integrada por Fabián Gabalachis y Héctor Castro planteó la violación al principio non bis in ídem, por el cual no se puede juzgar ni condenar a una persona dos veces por el mismo hecho. La querella a cargo de la abogada Verónica Heredia repudió la decisión del Tribunal compuesto por los jueces Darío Arguiano, Marcelo Nieto Di Biase y Adrián Barrios de tomarse tres días para resolver un pedido que era obvio iba a plantearse. Desde el minuto cero la estrategia de la defensa, en connivencia con el Tribunal, fue dilatar el normal desarrollo del juicio.

La cobertura que hicieron de esta primera jornada algunos medios de comunicación de la zona fue totalmente funcional a la parte acusada del crimen, incluso llegando en algunos casos al extremo de solo dar su opinión. Bajo el ropaje de la neutralidad y la objetividad esto medios exponen la visión de la policía. Es lo que denominamos “ratiperiodismo”.

El jueves 4 el Tribunal no da lugar al pedido de la defensa para que se suspenda el juicio, y tampoco lo hace frente al planteo de la querella para que se califique la causa como compleja. La fiscal Mirta del Valle Moreno dijo que nunca fue notificada de tal pedido. Esto es desmentido por Heredia. La fiscal expone los fundamentos por los cuales acusa de homicidio calificado a los policías Jorge Abraham, Laura Córdoba, Martín Solís y Pablo Morales, de encubrimiento agravado al comisario Carlos Sandoval y a la testigo del primer juicio Gabriela Bidera.

La tercera audiencia se realiza el lunes 8, aunque pasó a cuarto intermedio para el día siguiente por ausencia de la acusada Gabriela Bidera, quien adujo tener un cuadro de gastroenteritis. El martes María Laura Martensen, defensora de Bidera, solicitó la suspensión del juicio a prueba argumentando que su defendida dice encontrarse “desgastada, estresada, no tiene trabajo”. El pedido fue avalado primero por la fiscal y luego por el Tribunal. La acusada deberá realizar trabajo comunitario y luego de dos años se le caerá la acusación que pesa sobre ella de falso testimonio. Primer round ganado por la impunidad.

El miércoles prestaron testimonio varios policías, la mayoría de ellos evidenciando una cínica y sobreactuada falta de memoria. Incluso se pudo observar al comisario Sandoval dictándole qué decir a una de las testigos policías aportadas por la fiscalía y la querella. El jueves un comisario reconoce como habitual la falsificación de firmas en las actas policiales. El viernes los peritos forenses confirman que Julián no falleció por coma alcohólico, como se había informado en las primeras horas que le siguieron a la publicidad de su muerte. Herminio González, perito forense de Puerto Madryn, confirmó que Julián murió producto de múltiples golpes que derivaron en un paro cardiorespiratorio, contradiciendo lo expuesto por la primera autopsia que había descartado esta posibilidad.

A continuación dejamos los links de cada una de las notas y crónicas que realizamos en estas siete jornadas de juicio. Para leerlas tenés que hacer click en el correspondiente título. Este lunes 15 a las ocho y treinta de la mañana continúan las audiencias. Te invitamos a que te sumes con tu presencia para reforzar el apoyo a la familia de Julián para que su crimen en manos de la policía no quede impune.

Links:

Primera jornada

Trelew: alarma en la primera audiencia por el crimen de Julián Antillanca

El “ratiperiodismo” y el juicio por el crimen de Julián Antillanca 

Segunda jornada

Continúa el juicio por el crimen de Julián Antillanca

Tercera Jornada

Continúa dilatándose el juicio por Julián Antillanca  

Cuarta jornada

Caso Antillanca: del encubrimiento a la victimización

Quinta jornada

Caso Antillanca: la desmemoria de paseo por la impunidad. Crónica de la quinta audiencia

Sexta jornada

Caso Antillanca: Comisario reconoce falsificaciones de actas. Sexta audiencia

Séptima jornada

Causa Antillanca: Forenses niegan muerte por coma alcohólico. Séptima audiencia












sábado, 13 de junio de 2015

Causa Antillanca: Forenses niegan muerte por coma alcohólico. Séptima audiencia

Por Iván Marín


Diego Rodríguez Jacob, médico forense del Poder Judicial, circunscripción Trelew  
La jornada de ayer del juicio por el crimen de Julián Antillanca en manos de la policía tuvo como protagonistas fundamentales a dos médicos forenses. Ambos coincidieron en afirmar que la muerte de Julián no fue producto del coma alcohólico, como se había mencionado a horas del hallazgo de su cuerpo, aunque también hubo contradicciones entre los peritos.

La audiencia comenzó en una sala reducidísima, sin lugar para el ingreso de familiares e incomodidad para el trabajo de la prensa, donde fuimos los únicos presentes. La primera persona en prestar testimonio fue Héctor Quisle, actual segundo jefe de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia, quien estuvo a cargo de la Dirección de Investigaciones de Trelew durante el año 2010. Quisle, mediante videoconferencia, reconoció que cuando llegó al lugar donde encontraba el cuerpo, el mismo presentaba signos de haber recibido golpes.

Luego le tocó el turno a Pedro Saracho, médico de la policía de la Unidad Regional Trelew que revisó el cuerpo de Julián Antillanca en la calle. Señaló que “el cuerpo se encontraba boca abajo” e indicó como causa probable de muerte un traumatismo encéfalo-craneano.  

Uno de los testimonios más importantes desde que comenzó este segundo juicio lo prestó Diego Rodríguez Jacob, médico forense del Poder Judicial, circunscripción Trelew.  Jacob recordó que el 5 de septiembre a las 16:40 horas comienza la autopsia. Luego detallar en qué consistió la misma, concluyó que “en base a lo observado este perito entiende que las lesiones descriptas en la extremidad encefálica no son de magnitud tal que las coloque como causal de muerte, orientándose la pericia a una posible falla cardíaca. Es decir, que se puede esgrimir como posible diagnóstico presunstivo de muerte una causa clínica no violenta ni traumática. De igual manera para rectificar o ratificar lo dicho resulta necesario contar con los estudios anatómo-patológicos y bioquímicos complementarios sobre las muestras obtenidas, estableciéndose jerárquicamente la detección de alcohol, tóxicos, psicofármacos y drogas sobre los fluidos que el perito bioquímico estime más viable y el estudio anátomo-patológico del corazón para posteriormente continuar con las pericias sobre los órganos restantes”.

Sobre el particular, la abogada querellante Verónica Heredia, le pregunta si de lo expuesto concluyó que haya existido coma alcohólico, a lo que el perito responde: “Eso fue algo que se dijo, pero los comas alcohólicos la única la forma de establecerlos son mediante estudios complementarios”.
 
Herminio González, forense de la circunscripción judicial de Puerto Madryn

Finalizó el debate la esperada exposición de Herminio González, forense de la circunscripción judicial de Puerto Madryn, quien fue uno de los encargados de realizar la segunda autopsia sobre el cuerpo de Julián. Durante aproximadamente una hora y media de puntillosa exposición, González difirió con  el anterior forense respecto de los golpes recibidos y los efectos que los mismos provocaron sobre la humanidad de Julián. Entre otras cosas, señaló que las patadas en la cabeza producen lesiones en las vértebras cervicales, que en el caso de Julián fueron uno de los factores para la pérdida de consciencia primero y de la vida después. Dijo que su cuerpo fue sometido a múltiples golpes, que la gran mayoría de los mismos eran vitales, es decir mientras aun se encontraba con vida,  y que la muerte fue producida por lesiones cerebrales. Completó describiendo que por lo menos cuatro horas antes de morir dejó de tomar alcohol.

Se desprende de lo expuesto por González, -quien a diferencia de lo que venía sucediendo hasta el momento en el juicio, demostró buena predisposición para describir con sumo detalle las situaciones que lo involucran-, importantes contradicciones respecto de la autopsia efectuada por Jacob, la más notoria claramente es respecto de la causa de la muerte, en donde se demostró que la misma fue producto de los golpes.

Consultada por las declaraciones de los peritos, Heredia señaló que ambos testimonios demuestran “en primer lugar lo que dijo César Antillanca al declarar que cuando él llegó ese 5 de septiembre el comisario Sandoval le dijo que había fallecido por un coma alcohólico. La preventora Silvana Evans también expresó que ella dejó de instruir la causa porque el comisario le dijo que se había comprobado que la muerte había sido por un coma alcohólico. Por lo menos hay dos personas que afirman que el comisario Sandoval fue el que dijo esto”. Amplía, señalando que el perito González confirmó que la muerte se debió "múltiples lesiones vitales, lo que produce la lesion cerebral que deriva en el paro cardiorrespiratorio”.

El juicio continúa el próximo lunes 15 a las ocho y treinta de la mañana con testimonios de médicos y amigos de Julián. La presencia de la comunidad y organizaciones sociales y políticas de la zona para seguir reforzando la solidaridad con la familia de Julián se hace imprescindible para que su asesinato no quede impune. Allí estaremos.

jueves, 11 de junio de 2015

Caso Antillanca: Comisario reconoce falsificaciones de actas. Sexta audiencia

Por Iván Marín

Comisario inspector Román Macías


A las ocho y cuarenta y cinco de la mañana del día de la fecha comenzó la sexta audiencia del segundo juicio por el crimen de Julián en manos de la policía. La breve jornada contó la exposición de tan solo tres testigos, todos ellos personal policial, y una hora y media de debate aproximadamente.  

La audiencia abrió con el testimonio del comisario inspector Román Macías, quien se desempeñaba en el Comando Radioeléctrico en el año 2010, cuando asesinaron a Julián. Macías calificó como habitual la falsificación de firmas en actas de la institución. Cuando la fiscal Mirta del Valle Moreno le hace saber que en la audiencia anterior el suboficial principal Santander desconoció una firma que aparece como suya y a continuación le consulta a Macías si certifica haber tenido el informe original a la vista, el comisario responde: “Sí, pero puede ser que le haya firmado algún empleado de orden. O sea, que no haya estado él y haya firmado. Pero el original estaba en el comando”.  Inmediatamente la fiscal le repregunta si es posible que se actúe un informe y lo firme otra persona, a lo que el policía contesta: “Sí. Por ahí pasa en la comisaría cuando el jefe no está, el certificado lo firma el segundo jefe, el que le seguiría”. Cabe señalar que familiares de los acusados presentes en el público de la sala asentaban dicha respuesta, reafirmando como algo habitual este tipo de prácticas.

Ni bien finalizó el testimonio de Macías, la fiscal Moreno pidió la palabra para hacer referencia a que en la declaración de ayer del suboficial principal Santander ya se presumía la probabilidad de un delito de acción pública, en este caso la falsificación. “Esa sospecha –dice la fiscal- evidentemente se ve corroborada en el día de hoy. Es más, cuando el mismo comisario Macías advierte que esta es una práctica regular de firmar informes con el nombre de otra persona, en donde sí da cuenta que efectivamente se trata de una falsificación de firma en un instrumento público. En virtud de ello es que voy advirtiendo la comisión de un delito de acción pública y voy a iniciar de oficio la investigación correspondiente, solicitando la extracción de la parte pertinente del acta de esta audiencia, el registro de audio del día de ayer respecto del suboficial Santander y la declaración brindada en el día de la fecha del comisario Macías, a los efectos de poder iniciar la investigación correspondiente en orden del delito de falsificación de documentos”.

Sobre el particular, Verónica Heredia, abogada querellante, señaló que “lo más relevante de la audiencia de hoy creo que fue el pedido que hizo el ministerio Público Fiscal de delito de acción pública respecto de la falsificación de documento público, que es el reconocimiento del propio personal policial que deja constancia que las actas que tienen los nombres de ellos, que certifican tener a la vista los originales, son falsas”. El juicio continuó con la declaración del comisario mayor Absalón Cruz, quien fuera segundo jefe de la Unidad Regional Trelew cuando asesinaron a Julián. Su testimonio versó sobre lo que en principio habrían sido los primeros acercamientos de Gabriela Bidera a la fuerza policial para negarles que ella fuera testigo del momento en que un patrullero arroja el cuerpo de Julián sobre el asfalto de la calle Patagonia. Recordemos que la testigo Jorgelina Domínguez afirma haber presenciado junto a Gabriela este hecho. Bidera, a su vez, es hija de un comisario.

Finalizó esta parte de la audiencia el testimonio de una policía que integra el Comando Radioeléctrico desde hace aproximadamente ocho años, y cuya memoria al parecer cayó en desgracia hace tiempo. A esta altura del juicio, ya podemos aconsejar como interesante tema de investigación o tesis doctoral de antropólogos, psiquiatras, psicólogos, físicos, químicos, veterinarios, o cualquier rama científica que estudie la psiquis humana en particular o animal en general, la falta memoria que sufren los uniformados novatos o de experiencia cuando un tema en particular puede llegar a afectar sus intereses.

La audiencia pasó a cuarto intermedio hasta mañana por no contar la sala con las complejísimas tecnologías que se precisan para realizar las complejísimas comunicaciones vía Skype. En principio la mayoría de los testimonios de la próxima jornada se relacionarán con los aspectos científicos de la investigación. La convocatoria es en la sala cuarta del segundo piso en Tribunales a las ocho y media de la mañana. Allí estaremos.