miércoles, 17 de junio de 2015

CAUSA ANTILLANCA: declararon los amigos de Julián y el Tribunal dio otro guiño a la impunidad

Por Iván Marín

Walter Torres

Treinta minutos más tarde de lo estipulado, a las nueve de la mañana comenzó la novena audiencia del segundo juicio por el crimen de Julián Antillanca, donde efectivos de la Comisaria IV se encuentran en el banquillo de los acusados. En una decisión repudiada por la querella, el Tribunal en voto dividido aceptó un pedido de la defensa para constrastar testimonios entre el juicio que se está llevando a cabo y el que el Superior Tribunal de Justicia declaró nulo.

Como ocurrió en todas las jornadas precedentes, el Tribunal comunicó desperfectos técnicos, esta vez para registrar en formato video el debate, por lo que solo habrá copias en audio de la audiencia. Declararon amigos que estuvieron en el boliche la noche que asesinaron a Julián.

El primero en prestar testimonio fue Walter Torres, quien comenzó su relato expresando que antes de ir al local bailable hicieron la previa en su casa junto a Julián y Javier Torres, su hermano. Aproximadamente a las tres de la mañana parten del barrio San Carlos, donde se localizaban, rumbo al boliche Ku. Alrededor de las cuatro y media suben los tres a la terraza a fumar, donde se encuentran con otro amigo, Lucas Daniel Soria. Desde allí se percatan de una gresca en inmediaciones del lugar, donde ven a policías golpear a algunos jóvenes. Walter dijo que le lanzó a los efectivos la botella de vidrio con vino que tenía en la mano para que dejen de golpear a los pibes. Inmediatamente aparecen los patovicas del local y lo sacan a él, a Daniel y Julián, aunque Daniel logra quedarse en el boliche porque conoce a una persona relacionada al mismo. Con el paso de los días Walter se enteraría que los pibes folpeados fueron los hermanos Aballay. Una vez afuera se encuentra con Mauro Gastón Limarieri, amigo de ambos, que recién llegaba al lugar. Le hacen ir a buscar las dos consumiciones que incluía la compra de la entrada al lugar y que ambos aun no habían utilizado. Vuelve con dos tragos, al rato Walter y Julián deciden ingresar al boliche trepando por una pared que da a la terraza. Julián lo logra, pero Walter se lastima la mano y no consigue subir. Vuelve a inmediaciones de la puerta, donde conoce Ezequiel Gajardo, que le dice que lo puede acercar a su casa ya que vive en Barrio Sur, y le queda de pasada. Ambos regresan en una camioneta roja conducida por Ezequiel, y Walter se baja en la intersección de Musters y Michael Jones. De allí camina a su casa. Al otro día se entera del fallecimiento de Julián.

El relato de Javier es similar al de su hermano hasta antes de separarse. Javier recuerda que cuando ingresó Julián nuevamente al boliche le dijo el motivo por el cual su hermano no logró treparse. Se quedan bailando y tomando unos tragos, luego dan algunas vueltas por el local y en un momento pierden de vista a Julián. Salen del boliche aproximadamente a las cinco y treinta y se reúnen en grupo, donde estaba Julián. Daniel Soria, que había ido al boliche con otro grupo donde se encontraba Ezequiel Ramírez, más conocido como “El Colo”, le comunica que ellos dos se irán caminando en busca de un taxi. Javier, Gastón y Nadia, que era parte del grupo, se encuentran con Bruno Toledo, amigo también de ellos, quien se mostró preocupado porque decía que un pibe lo quería golpear porque estuvo adentro del boliche con Brenda Monsalves, se trata de un tal Lucas Urbano. Debido a ello deciden irse rápido del lugar cortando camino por barrio San Benito. Julián, alrededor de las seis de la mañana, les dice que él alcanzaría a Daniel Soria y a “El Colo” para volverse en taxi. Javier, Gastón, Nadia, Bruno, Brenda y Daiana, hermana de esta última, se retiran. Daiana a las dos cuadras decide volver. El resto del grupo camina hasta calle Capitán Murga, doblan por Pellegrini hasta Cambrin. Allí Brenda y Bruno continúan, y Javier, Gastón y Nadia doblan hacia la izquierda y se toman un taxi en la parada que está frente a la Escuela N 53. Al otro día se entera del fallecimiento de Julián.


Javier Torres


Luego de un cuarto intermedio de aproximadamente treinta minutos, presta testimonio Gastón Limarieri. Comienza describiendo que llegó al boliche aproximadamente a la cuatro y media de la mañana y allí se encuentra con Julián y Walter, que los habían echado hacía unos minutos. Saca las consumiciones. Relata que al poco tiempo lo vuelve a ver a Julián otra vez adentro, pero que lo pierde de vista hasta que lo encuentra a la salida del boliche. Su descripción de los hechos a partir de ahí es similar a la de Javier. Dice que cuando regresan en taxi se baja en la casa de este último, y de ahí camina a la suya aproximadamente una cuadra y media. Al otro día se entera del fallecimiento de Julián.

Lucas Daniel Soria dice que va en grupo a Ku. En la puerta de ingreso se encuentra con Walter, Javier y Julián. Luego los ve en la terraza. Cuando se produce el incidente y los patovicas los llevan a la puerta para echarlos, se cruza a Emanuel, el dueño encargado del boliche. Le dice que él no tiene nada que ver con lo que pasó, que vino con otro grupo y logra quedarse. Alrededor de las cinco y treinta de la mañana salen del boliche y lo ven a Julián sentado en una baranda. También se cruza con Javier y Gastón, a quienes les dice que se iba cono “El Colo” en busca de un taxi.  Pasan por la Rotando 5 de Octubre y caminan hasta inmediaciones de La Anónima de la Irigoyen. Allí él se toma una taxi a su casa y “El Colo” se va caminando a la suya. Al otro día se entera del fallecimiento de Julián.

La última testigo de la jornada fue Brenda Monsalves. Comenzó relatando que se juntó con su hermana Daiana y Lucas Soto, con quienes fue el boliche. Allí se cruzan a Julián y se lo presenta a su hermana. Toman algunos tragos las dos con Julián. Cuando sale del local bailable observa que Lucas Urbano le quería pegar a Bruno porque había pasado la noche con ella en el boliche. Dice que Lucas poseía un cuchillo de dimensiones importantes con el que amenazaba a Bruno. Se junta con el resto del grupo y deciden irse rápido caminando para evitar agresiones. Daiana da marcha atrás, y vuelve en busca de Lucas Soto para que no se meta en problemas. El resto del relato es similar al de Gastón y Javier. Se fue a su casa y al otro día va a lo de su hermana mayor, donde se encuentra también con Daiana, quien le cuenta que vio una pelea en la Rotonda 5 de Octubre. Le pregunta si en la pelea estaba Lucas, y Daiana contesta que no, pero que le pareció que era Julián, el chico que le había presentado un par de horas antes. Le dice que lo golpearon varios policías. 

La defensa integrada por Fabián Gabalachis y Héctor Castro plantea que observan contradicciones en la declaración que estaba realizando Brenda respecto de la que había efectuado en el primer juicio, en el año 2013. Solicita la posibilidad de constatar el audio de aquel primer juicio con lo que está declarando ahora. La fiscal Mirta del Valle Moreno y la abogada por la querella Verónica Heredia se oponen, aduciendo que aquel juicio fue declarado nulo por el Superior Tribunal de Justicia, por lo que aquellos testimonios carecían de valor jurídico. El tribunal solicita un cuarto intermedio.

Brenda Monsalvez

El tribunal da lugar al pedido de la defensa en fallo dividido. Su presidente Adrián Barrios y Marcelo Nieto de Biase votaron a favor del pedido de la defensa, y Darío Arguiano se opuso. Al respecto, Heredia nos dijo que “hicieron escuchar la parte que Gabalachi decía que había una contradicción, pero en realidad no era así”. Se refiere a una supuesta confusión de Brenda en lo que recuerda que le dijo la hermana respecto a los hechos que vio en la Rotonda 5 de Octubre. Heredia enfatiza que “quedaba claro en la declaración anterior, pero Gabalachis quería que se confundiera”.

Más allá de la declaración puntual donde se demostró que no hubo contradicción, la querellante se mostró indignada por la decisión dividida del Tribunal de validar declaraciones de un juicio declarado nulo. Denunció que le pareció una aberración jurídica, un absurdo, y que esto puede sentar precedente para el resto del juicio. Obviamente, de repetirse este recurso por parte de la defensa puede dilatar al infinito el juicio contrastando declaraciones que ya fueron declaradas nulas con las que se realizan en esta oportunidad. Claramente es un nuevo guiño a la impunidad por parte del Tribunal, que recordemos aceptó el pedido de suspensión de juicio a prueba para Gabriela Bidera, acusada de encubrimiento en este caso, por lo cual luego de purgar dos años de trabajo comunitario se le caería la acusación que pesa sobre ella.

El juicio continúa hoy a las ocho y treinta de la mañana con más declaraciones de los amigos de Julián que compartieron con él aquella fatídica noche. Allí estaremos.

lunes, 15 de junio de 2015

CAUSA ANTILLANCA. Lo atamo con alambre lo atamo: se suspende audiencia por desperfectos técnicos

Por Iván Marín

Durante el extenso y bochornoso cuarto intermedio para solucionar problemas con las computadora que registra las audiencias
 


La octava audiencia del segundo juicio por el crimen de Julián Antillanca en manos de la policía fue suspendida cerca de las once de la mañana por desperfectos técnicos en la computadora que toma el audio de los testimonios y por no contar la sede de Tribunales con otra sala donde puedan ingresar todos los familiares de los involucrados en la causa.  

Los dos únicos testimonios de la jornada fueron de agentes policiales vía videoconferencia. A las ocho y cuarenta horas comenzó a declarar el suboficial mayor comisario de la seccional segunda de Comodoro Rivadavia Juan Carlos Ñancufil, quien se desempeñaba como policía encargado de turno en la Comisaría IV al momento en que fuera asesinado Julián. Como sucedió en todos los casos anteriores, Ñancufil no recordó la mayoría de los datos fundamentales que se le consultaron.

Luego le tocó el turno al comisario de El Maitén José Luis Santillán, cuyo cargo en la noche que mataron a Julián era supervisor de servicios de la Regional Trelew. Santillán expresó que nadie de la Comisaría IV le comunicó de ningún incidente en la madrugada del 5 de septiembre. Aclaró que el encargado de turno tiene la obligación de comunicar todo tipo de incidente para que él se acerque a registrarlos para la institución. Se desprende de lo dicho que tampoco se comunicaron el comisario Sandoval ni ningún otro efectivo de la comisaría.

La abogada por la querella Verónica Heredia realizó un balance de los testimonios del día de la fecha, y señaló que “una vez más hemos escuchado dieciséis policías que de casualidad recuerdan su nombre y apellido, pero después nada más. Vamos a ver cómo valoran el recuerdo o no de los policías y ahora de los jóvenes (amigos de Julián) que se les exige por ahí una precisión en los relatos y en los recuerdos con una presión totalmente diferente al no me acuerdo del personal policial”.  En torno a la declaración de Santillán, expresó con indignación que en “una noche terrible que no solamente pasó lo de Julián sino lo de los hermanos Aballay, no haya existido ningún registro. Se terminó esa noche sin que la Comisaría IV informara ninguna novedad de ningún tipo. Esto es muy grotesco”.

Luego de un extenso cuarto intermedio de aproximadamente una hora debido a desperfectos en la computadora que toma los registros de los debates, y que el Tribunal dispusiera cambiar a una sala más pequeña, se decidió la suspensión de la audiencia porque se vería imposibilitado el ingreso de familiares de los imputados, y de los amigos y organizaciones que acompañan a la familia de Julián. Además la fiscal, nos dice Verónica Heredia, también pidió la suspensión debido a que “vienen a declarar los chicos, existe mucha cercanía con los imputados y van a declarar en contra de los policías”. Este bochorno de no contar con herramientas mínimas para realizar las audiencias ha sido recurrente en las ocho jornadas que lleva el juicio. Sobre el particular podés hacer click acá para ver un resumen de las mismas. Mañana continúa el juicio a las ocho y treinta de la mañana. Allí estaremos.

domingo, 14 de junio de 2015

CASO ANTILLANCA: Resumen de las siete audiencias del juicio y links de las crónicas

Por Iván Marín, militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)



El lunes primero de junio comenzó el segundo juicio por el crimen de Julián Antillanca en manos de la policía en el año 2010. Hasta el momento se realizaron siete audiencias, aunque le primera en realidad pasó a un cuarto intermedio de tres días cuando la defensa de los acusados integrada por Fabián Gabalachis y Héctor Castro planteó la violación al principio non bis in ídem, por el cual no se puede juzgar ni condenar a una persona dos veces por el mismo hecho. La querella a cargo de la abogada Verónica Heredia repudió la decisión del Tribunal compuesto por los jueces Darío Arguiano, Marcelo Nieto Di Biase y Adrián Barrios de tomarse tres días para resolver un pedido que era obvio iba a plantearse. Desde el minuto cero la estrategia de la defensa, en connivencia con el Tribunal, fue dilatar el normal desarrollo del juicio.

La cobertura que hicieron de esta primera jornada algunos medios de comunicación de la zona fue totalmente funcional a la parte acusada del crimen, incluso llegando en algunos casos al extremo de solo dar su opinión. Bajo el ropaje de la neutralidad y la objetividad esto medios exponen la visión de la policía. Es lo que denominamos “ratiperiodismo”.

El jueves 4 el Tribunal no da lugar al pedido de la defensa para que se suspenda el juicio, y tampoco lo hace frente al planteo de la querella para que se califique la causa como compleja. La fiscal Mirta del Valle Moreno dijo que nunca fue notificada de tal pedido. Esto es desmentido por Heredia. La fiscal expone los fundamentos por los cuales acusa de homicidio calificado a los policías Jorge Abraham, Laura Córdoba, Martín Solís y Pablo Morales, de encubrimiento agravado al comisario Carlos Sandoval y a la testigo del primer juicio Gabriela Bidera.

La tercera audiencia se realiza el lunes 8, aunque pasó a cuarto intermedio para el día siguiente por ausencia de la acusada Gabriela Bidera, quien adujo tener un cuadro de gastroenteritis. El martes María Laura Martensen, defensora de Bidera, solicitó la suspensión del juicio a prueba argumentando que su defendida dice encontrarse “desgastada, estresada, no tiene trabajo”. El pedido fue avalado primero por la fiscal y luego por el Tribunal. La acusada deberá realizar trabajo comunitario y luego de dos años se le caerá la acusación que pesa sobre ella de falso testimonio. Primer round ganado por la impunidad.

El miércoles prestaron testimonio varios policías, la mayoría de ellos evidenciando una cínica y sobreactuada falta de memoria. Incluso se pudo observar al comisario Sandoval dictándole qué decir a una de las testigos policías aportadas por la fiscalía y la querella. El jueves un comisario reconoce como habitual la falsificación de firmas en las actas policiales. El viernes los peritos forenses confirman que Julián no falleció por coma alcohólico, como se había informado en las primeras horas que le siguieron a la publicidad de su muerte. Herminio González, perito forense de Puerto Madryn, confirmó que Julián murió producto de múltiples golpes que derivaron en un paro cardiorespiratorio, contradiciendo lo expuesto por la primera autopsia que había descartado esta posibilidad.

A continuación dejamos los links de cada una de las notas y crónicas que realizamos en estas siete jornadas de juicio. Para leerlas tenés que hacer click en el correspondiente título. Este lunes 15 a las ocho y treinta de la mañana continúan las audiencias. Te invitamos a que te sumes con tu presencia para reforzar el apoyo a la familia de Julián para que su crimen en manos de la policía no quede impune.

Links:

Primera jornada

Trelew: alarma en la primera audiencia por el crimen de Julián Antillanca

El “ratiperiodismo” y el juicio por el crimen de Julián Antillanca 

Segunda jornada

Continúa el juicio por el crimen de Julián Antillanca

Tercera Jornada

Continúa dilatándose el juicio por Julián Antillanca  

Cuarta jornada

Caso Antillanca: del encubrimiento a la victimización

Quinta jornada

Caso Antillanca: la desmemoria de paseo por la impunidad. Crónica de la quinta audiencia

Sexta jornada

Caso Antillanca: Comisario reconoce falsificaciones de actas. Sexta audiencia

Séptima jornada

Causa Antillanca: Forenses niegan muerte por coma alcohólico. Séptima audiencia












sábado, 13 de junio de 2015

Causa Antillanca: Forenses niegan muerte por coma alcohólico. Séptima audiencia

Por Iván Marín


Diego Rodríguez Jacob, médico forense del Poder Judicial, circunscripción Trelew  
La jornada de ayer del juicio por el crimen de Julián Antillanca en manos de la policía tuvo como protagonistas fundamentales a dos médicos forenses. Ambos coincidieron en afirmar que la muerte de Julián no fue producto del coma alcohólico, como se había mencionado a horas del hallazgo de su cuerpo, aunque también hubo contradicciones entre los peritos.

La audiencia comenzó en una sala reducidísima, sin lugar para el ingreso de familiares e incomodidad para el trabajo de la prensa, donde fuimos los únicos presentes. La primera persona en prestar testimonio fue Héctor Quisle, actual segundo jefe de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia, quien estuvo a cargo de la Dirección de Investigaciones de Trelew durante el año 2010. Quisle, mediante videoconferencia, reconoció que cuando llegó al lugar donde encontraba el cuerpo, el mismo presentaba signos de haber recibido golpes.

Luego le tocó el turno a Pedro Saracho, médico de la policía de la Unidad Regional Trelew que revisó el cuerpo de Julián Antillanca en la calle. Señaló que “el cuerpo se encontraba boca abajo” e indicó como causa probable de muerte un traumatismo encéfalo-craneano.  

Uno de los testimonios más importantes desde que comenzó este segundo juicio lo prestó Diego Rodríguez Jacob, médico forense del Poder Judicial, circunscripción Trelew.  Jacob recordó que el 5 de septiembre a las 16:40 horas comienza la autopsia. Luego detallar en qué consistió la misma, concluyó que “en base a lo observado este perito entiende que las lesiones descriptas en la extremidad encefálica no son de magnitud tal que las coloque como causal de muerte, orientándose la pericia a una posible falla cardíaca. Es decir, que se puede esgrimir como posible diagnóstico presunstivo de muerte una causa clínica no violenta ni traumática. De igual manera para rectificar o ratificar lo dicho resulta necesario contar con los estudios anatómo-patológicos y bioquímicos complementarios sobre las muestras obtenidas, estableciéndose jerárquicamente la detección de alcohol, tóxicos, psicofármacos y drogas sobre los fluidos que el perito bioquímico estime más viable y el estudio anátomo-patológico del corazón para posteriormente continuar con las pericias sobre los órganos restantes”.

Sobre el particular, la abogada querellante Verónica Heredia, le pregunta si de lo expuesto concluyó que haya existido coma alcohólico, a lo que el perito responde: “Eso fue algo que se dijo, pero los comas alcohólicos la única la forma de establecerlos son mediante estudios complementarios”.
 
Herminio González, forense de la circunscripción judicial de Puerto Madryn

Finalizó el debate la esperada exposición de Herminio González, forense de la circunscripción judicial de Puerto Madryn, quien fue uno de los encargados de realizar la segunda autopsia sobre el cuerpo de Julián. Durante aproximadamente una hora y media de puntillosa exposición, González difirió con  el anterior forense respecto de los golpes recibidos y los efectos que los mismos provocaron sobre la humanidad de Julián. Entre otras cosas, señaló que las patadas en la cabeza producen lesiones en las vértebras cervicales, que en el caso de Julián fueron uno de los factores para la pérdida de consciencia primero y de la vida después. Dijo que su cuerpo fue sometido a múltiples golpes, que la gran mayoría de los mismos eran vitales, es decir mientras aun se encontraba con vida,  y que la muerte fue producida por lesiones cerebrales. Completó describiendo que por lo menos cuatro horas antes de morir dejó de tomar alcohol.

Se desprende de lo expuesto por González, -quien a diferencia de lo que venía sucediendo hasta el momento en el juicio, demostró buena predisposición para describir con sumo detalle las situaciones que lo involucran-, importantes contradicciones respecto de la autopsia efectuada por Jacob, la más notoria claramente es respecto de la causa de la muerte, en donde se demostró que la misma fue producto de los golpes.

Consultada por las declaraciones de los peritos, Heredia señaló que ambos testimonios demuestran “en primer lugar lo que dijo César Antillanca al declarar que cuando él llegó ese 5 de septiembre el comisario Sandoval le dijo que había fallecido por un coma alcohólico. La preventora Silvana Evans también expresó que ella dejó de instruir la causa porque el comisario le dijo que se había comprobado que la muerte había sido por un coma alcohólico. Por lo menos hay dos personas que afirman que el comisario Sandoval fue el que dijo esto”. Amplía, señalando que el perito González confirmó que la muerte se debió "múltiples lesiones vitales, lo que produce la lesion cerebral que deriva en el paro cardiorrespiratorio”.

El juicio continúa el próximo lunes 15 a las ocho y treinta de la mañana con testimonios de médicos y amigos de Julián. La presencia de la comunidad y organizaciones sociales y políticas de la zona para seguir reforzando la solidaridad con la familia de Julián se hace imprescindible para que su asesinato no quede impune. Allí estaremos.

jueves, 11 de junio de 2015

Caso Antillanca: Comisario reconoce falsificaciones de actas. Sexta audiencia

Por Iván Marín

Comisario inspector Román Macías


A las ocho y cuarenta y cinco de la mañana del día de la fecha comenzó la sexta audiencia del segundo juicio por el crimen de Julián en manos de la policía. La breve jornada contó la exposición de tan solo tres testigos, todos ellos personal policial, y una hora y media de debate aproximadamente.  

La audiencia abrió con el testimonio del comisario inspector Román Macías, quien se desempeñaba en el Comando Radioeléctrico en el año 2010, cuando asesinaron a Julián. Macías calificó como habitual la falsificación de firmas en actas de la institución. Cuando la fiscal Mirta del Valle Moreno le hace saber que en la audiencia anterior el suboficial principal Santander desconoció una firma que aparece como suya y a continuación le consulta a Macías si certifica haber tenido el informe original a la vista, el comisario responde: “Sí, pero puede ser que le haya firmado algún empleado de orden. O sea, que no haya estado él y haya firmado. Pero el original estaba en el comando”.  Inmediatamente la fiscal le repregunta si es posible que se actúe un informe y lo firme otra persona, a lo que el policía contesta: “Sí. Por ahí pasa en la comisaría cuando el jefe no está, el certificado lo firma el segundo jefe, el que le seguiría”. Cabe señalar que familiares de los acusados presentes en el público de la sala asentaban dicha respuesta, reafirmando como algo habitual este tipo de prácticas.

Ni bien finalizó el testimonio de Macías, la fiscal Moreno pidió la palabra para hacer referencia a que en la declaración de ayer del suboficial principal Santander ya se presumía la probabilidad de un delito de acción pública, en este caso la falsificación. “Esa sospecha –dice la fiscal- evidentemente se ve corroborada en el día de hoy. Es más, cuando el mismo comisario Macías advierte que esta es una práctica regular de firmar informes con el nombre de otra persona, en donde sí da cuenta que efectivamente se trata de una falsificación de firma en un instrumento público. En virtud de ello es que voy advirtiendo la comisión de un delito de acción pública y voy a iniciar de oficio la investigación correspondiente, solicitando la extracción de la parte pertinente del acta de esta audiencia, el registro de audio del día de ayer respecto del suboficial Santander y la declaración brindada en el día de la fecha del comisario Macías, a los efectos de poder iniciar la investigación correspondiente en orden del delito de falsificación de documentos”.

Sobre el particular, Verónica Heredia, abogada querellante, señaló que “lo más relevante de la audiencia de hoy creo que fue el pedido que hizo el ministerio Público Fiscal de delito de acción pública respecto de la falsificación de documento público, que es el reconocimiento del propio personal policial que deja constancia que las actas que tienen los nombres de ellos, que certifican tener a la vista los originales, son falsas”. El juicio continuó con la declaración del comisario mayor Absalón Cruz, quien fuera segundo jefe de la Unidad Regional Trelew cuando asesinaron a Julián. Su testimonio versó sobre lo que en principio habrían sido los primeros acercamientos de Gabriela Bidera a la fuerza policial para negarles que ella fuera testigo del momento en que un patrullero arroja el cuerpo de Julián sobre el asfalto de la calle Patagonia. Recordemos que la testigo Jorgelina Domínguez afirma haber presenciado junto a Gabriela este hecho. Bidera, a su vez, es hija de un comisario.

Finalizó esta parte de la audiencia el testimonio de una policía que integra el Comando Radioeléctrico desde hace aproximadamente ocho años, y cuya memoria al parecer cayó en desgracia hace tiempo. A esta altura del juicio, ya podemos aconsejar como interesante tema de investigación o tesis doctoral de antropólogos, psiquiatras, psicólogos, físicos, químicos, veterinarios, o cualquier rama científica que estudie la psiquis humana en particular o animal en general, la falta memoria que sufren los uniformados novatos o de experiencia cuando un tema en particular puede llegar a afectar sus intereses.

La audiencia pasó a cuarto intermedio hasta mañana por no contar la sala con las complejísimas tecnologías que se precisan para realizar las complejísimas comunicaciones vía Skype. En principio la mayoría de los testimonios de la próxima jornada se relacionarán con los aspectos científicos de la investigación. La convocatoria es en la sala cuarta del segundo piso en Tribunales a las ocho y media de la mañana. Allí estaremos.


 

 

Caso Antillanca: la desmemoria de paseo por la impunidad. Crónica de la quinta audiencia

Por Iván Marín


Carolina Tomelín en uno de sus tantos momentos invadida por la amnesia


Cerca de las nueve de la mañana comenzó la quinta audiencia del juicio por el crimen de Julián en manos de la policía. Para la jornada de ayer se había estipulado alrededor de una decena de testimonios, la mayoría de ellos policías, por lo que se preveía iba a transcurrir hasta el atardecer. Sin embargo, alrededor de las trece horas el Tribunal decidió pasar a cuarto intermedio hasta hoy argumentando que no podrían sostener la concentración en una doble jornada. Se desprende, por si queda alguna duda a esta altura, que el juicio tiene para rato.

Los siete testimonios del día de la fecha tuvieron como protagonistas a efectivos policiales que desempeñaban sus tareas en la Comisaría IV o en el Comando Radioeléctrico. En ellos sobrevoló insistentemente la obscena falta de memoria sobre los acontecimientos de la fatídica madrugada del 5 de septiembre de 2010. Desde cuestiones sencillas como por ejemplo la cantidad de cuadras existentes entre la citada Comisaría y la calle Patagonia, donde fue hallado el cuerpo de Julián, a otras más relevantes a los fines de la investigación, fueron respondidas con un contundente y abyecto “no recuerdo”.

La primera parte de la audiencia contó con tres testimonios antes de pasar a cuarto intermedio. El tercero de ellos fue protagonizado por la efectiva Carolina Tomelín. Este quizá fue el momento donde la reticencia del personal policial llegó al extremo mayor. Tomelín sin ruborizarse, y ante un comienzo algo titubeante, pero que con el correr de la declaración se hizo harto evidente que fue parte de una estrategia, no se cansó de responder una y otra vez ante distintas consultas de la fiscal y la querella con frases del siguiente tenor: “Lo que aparece en las actuaciones” o “me remito a lo que dice el acta, más que esto no recuerdo”. Estaba allí sentada como sin estar, aunque todos sabíamos que estaba, en particular cuando esa existencia patética se hacía presente en lo grotesco de sus ocultamientos.

Cuando parecía que su declaración había finalizado, fuimos protagonistas de una situación que pinta de lleno la impunidad con que los efectivos policiales se mueven, incluso en una sala penal. El comisario Carlos Sandoval, acusado de encubrimiento agravado por estar al frente de la Comisaría IV al momento del asesinato, le hacía señas a su abogado defensor Fabián Gabalachis para que le consulte a Tomelín quién era el preventor de la causa que se inició cuando apareció el cuerpo de Julián. La respuesta parece no haber satisfizo a la defensa ni a Sandoval, ya que inmediatamente Gabalachis, preguntó a la testigo, mientras recibía todo tipo de señas e indicaciones por parte del comisario, si recordaba a Sandoval como el susodicho preventor. Como no podía ser de otra manera, esto produjo la intervención de Verónica Heredia, abogada querellante, planteando la objeción a la pregunta ya que la consideraba indicativa por incluir en la misma el nombre de la persona, que, por cierto, era quien se había levantado segundos antes a indicarle que haga la pregunta. También, como no podía ser de otra manera, Adrián Barrios, presidente del Tribunal, no dio lugar a la objeción. Y, una vez más, como no podía ser de otra manera, Tomelín respondió “Por la importancia del hecho estimo que el comisario Sandoval”, que era en definitiva lo que se buscaba, por si hace falta aclarar. Sandoval, sentado un metro a espaldas de la testigo, se inclina acercándose y le dice casi al oído, pero en voz alta y cuasi seductora, “muchas gracias”. (Sic, mil veces sic).

THE BIZARRO MOMENT

A esta altura la incapacidad de asombro lamentablemente corre menos suerte que la credibilidad del Indek. Lo que no imposibilita un esfuerzo por superarse día a día. Así fue como luego de un cuarto intermedio de quince minutos, toma la palabra vía Skype un efectivo policial que se encontraba en ese momento en Buenos Aires. Más allá del contenido de las declaraciones, que como se puede imaginar el lector, no aportaron ningún dato relevante, más allá de la cínica amnesia similar a los anteriores casos, lo que no dejó de llamar la atención de todos los presentes fue el rudimentario equipo para efectuar la comunicación. Las anteriores audiencias contaron con la ausencia de un sistema de sonido más o menos potable, sin embargo lo de ayer ya raya la ridiculez extrema y deja al descubierto no solo la falta de presupuesto para una tecnología más o menos actualizada a los tiempos que corren, sino la pésima predisposición de los encargados para que este importante y fundamental juicio se desarrolle en condiciones aptas. Como se puede observar en la foto, no se contó con un equipo de micrófono en los escritorios de los abogados, por lo que se tenían que acercar y demostrar un estado atlético de envidia para algunos, al permanecer agachados durante el tiempo que demandaba el interrogatorio, para poder dar con el micrófono de la notebook.

El codefensor Gustavo Castro interrogando vía Skype

En estas condiciones no deja de ser motivo de admiración y reconocimiento la furiosa templanza de Sandra y César, padres de Julián, que durante cinco años vienen luchando para que este caso no quede impune, soportando situaciones aberrantes tales como el cinismo de quienes encubren a los asesinos. Este es el aparato represivo del Estado que no solo asesinó a Julián, sino que se lleva un pibe de este mundo cada treinta horas, la mayoría de ellos de las clases y barriadas populares. Aparato represivo que es inmodificable, ya que su función es bien concreta: reprimir, espiar y disciplinar a todo aquel que ose organizarse o presente algún escollo para los intereses de las clases dominantes. Un ejemplo de ello es la propia Carolina Tomelín, quien en la audiencia de ayer comunicó que desde el 2011 se desempeña como instructora de cadetes en el Instituto Superior 811. No es un policía, es toda la institución. Por eso, una vez más, hoy jueves tenemos una cita ineludible a las ocho y media de la mañana para seguir acompañando la lucha de la familia de Julián para que su asesinato no quede impune. Allí estaremos.

miércoles, 10 de junio de 2015

Caso Antillanca: del encubrimiento a la victimización

Por Iván Marín
 
Gabriela Bidera

 
La cuarta audiencia del segundo juicio por el crimen de Julián Antillanca en manos de la policía volvió a caracterizarse por las interrupciones de la Defensa y extensos cuartos intermedio a los que nos tiene acostumbrado el Tribunal para resolver situaciones que se presentan en las mismas.
 
En el caso particular de la jornada de hoy, que comenzó con más de una hora de retraso tras haberse suspendido ayer por la ausencia de Gabriela Bidera, acusada de encubrimiento agravado, María Laura Martensen, su abogada defensora, solicitó la suspensión del juicio a prueba argumentando que su defendida dice encontrarse “desgastada, estresada, no tiene trabajo”, y demás situaciones de índole personal. La fiscal Mirta del Valle Moreno no dudó un instante en sumarse al pedido de Martensen. Esto derivó en que el Tribunal compuesto por los jueces Darío Arguiano, Marcelo Nieto Di Biase y Adrián Barrios dispusieran de un cuarto intermedio de aproximadamente tres horas, para volver a iniciar el debate a las tres de la tarde.
 
Sobre el particular la abogada de la familia de Julián, Verónica Heredia, señaló que si bien la “opinión de la querella no es vinculante, no coincidimos con el ministerio Público Fiscal que rápidamente aceptó esta petición”. Respaldó su posicionamiento afirmando que el delito por el cual se acusa a Bidera es agravado por involucrar a funcionarios públicos, en este caso policías. Por lo cual no cabría la solicitud de la defensa. Recordemos que Bidera es hija de un excomisario de Trelew.
 
La suspensión de juicio a prueba implica que dejaría de caer la acusación sobre la persona imputada luego de un tiempo estipulado por el Tribunal en el cual la persona involucrada debería realizar trabajo comunitario. En este caso la fiscal solicitó un período de dos años y sesenta horas de trabajo comunitario en la ciudad de Puerto Madryn. Transcurrido este plazo se caería la causa que pesa sobre Bidera.
 
Obviamente, esta situación despertó la indignación de la familia de Julián, aunque no generó sorpresa en su abogada. Heredia dijo que “en realidad el ministerio Público Fiscal trabaja permanentemente con la policía y tal como se estableció en la Corte Interamericana de Derechos Humanos lo cierto es que los abusos policiales se dan con connivencia o desconocimiento de esta institución”. Agregó que “la fiscal directamente ni habla con nosotros, a tal punto que nos tendría que haber informado que iba a dar este consentimiento a una suspensión de juicio a prueba a una de las imputadas y no lo hizo. En realidad, nosotros estamos denunciando violencia institucional, y el ministerio Público Fiscal forma parte de esa institución que nosotros denunciamos. Es coherente que la fiscal no quiera hablar con nosotros”.
 
Finalmente el Tribunal dio lugar al pedido de la Defensa y la fiscal. Luego se inició el debate que duró aproximadamente dos horas y media. Allí prestaron testimonio cuatro de los ocho testigos estipulados para el día de la fecha, la gran mayoría de ellos policías. En este sentido Heredia advirtió que desde “el lunes primero de junio hasta hoy 9 han pasado solamente seis horas de audiencia, a pesar que el artículo 3 del código procesal habla de celeridad, concentración, simplificación. Todo esto no se cumple. Empezó el primero, fue casi una hora, pasó a receso por tres días, luego hubo dos horas nada más de debate, se pasó a ayer, estuvimos en concreto una hora o menos. Y hoy estuvimos tres horas”. Además denunció una previsible poca voluntad de los policías para declarar, en general recurriendo a falta de memoria sobre los hechos ocurridos.
 
Mañana miércoles a las ocho de la mañana continúa el juicio. La abogada querellante anticipó que “tendrían que venir los nueve testigos que no vinieron ayer, más los que tendrían que haber declarado hoy y otros nueve que tenía previsto para mañana”.